Ana Celina Suárez Calderón, egresada de la carrera de Ingeniería Agronómica de la generación 2004-2009 de la Universidad Nacional Agraria (UNA), es un ejemplo del impacto que la educación agraria tiene en el desarrollo productivo de Nicaragua. Actualmente, Suárez se desempeña en la producción de tabaco en Estelí, una industria clave en la economía del país.
Desde muy joven, su pasión por el campo la motivó a seguir una carrera en agronomía.
«Creo que fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Nací en una familia humilde y trabajadora del campo, toda mi familia se ha dedicado a la agricultura, y siempre tuve claro que mi enfoque estaría dirigido a la parte agropecuaria»
expresó Suárez.
Durante su tiempo en la UNA, no solo obtuvo conocimientos fundamentales para su desempeño profesional, sino que también forjó amistades y desarrolló habilidades clave para su futuro. «Gracias a Dios fui becada todo el tiempo por la universidad, me brindaron todo el apoyo necesario», destacó.
Ana Celina también hace un llamado a las mujeres interesadas en el sector agropecuario para que no tengan miedo de seguir sus sueños.
«Dicen que la carrera de agronomía es más para varones, pero en realidad no es así. Ahora vemos muchas más mujeres en el campo, dirigiendo proyectos, liderando empresas y labrando su propio destino».
En su rol actual, Suárez se encarga de la coordinación, planificación y manejo agronómico del cultivo de tabaco. «Sigo aplicando los conocimientos adquiridos en la UNA, especialmente en el uso de productos biológicos para una producción más sostenible», comentó.
Historias como la de Ana Celina Suárez Calderón reflejan el esfuerzo, la dedicación y la determinación de muchos jóvenes que dejan sus hogares en busca de un futuro mejor. Su trayectoria es inspiración para las nuevas generaciones de estudiantes agrarios, demostrando que la educación y la pasión por el campo pueden transformar vidas y contribuir al desarrollo de Nicaragua.